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Detrás de una melena rubia, uñas perfectas y una reconocida adicción al maquillaje se encuentra Bebi Fernández, criminóloga de profesión y diva por elección popular. Su cuenta crece por centenares diariamente. El público es atraído por un lenguaje directo que pone voz a todo librepensador. Grandes dosis de sarcasmo y un fuerte carácter, han hecho de Bebi Fernández una de las cuentas en redes sociales más conocidas, superando el medio millón de seguidores.
Rebeca Khamlichi no es una pintora. Es una forma de pintar. En su universo conviven a codazos el diseño gráfico y la iconografía religiosa del siglo XVII, los dibujos animados y Michael Haneke, el rosa chicle y las Pinturas Negras de Goya, el Super- flat y la copla. Pinta en Madrid en una terraza con vistas a los tejados del barrio de Lavapiés. Y lo hace, dice, porque, de momento, los acrílicos se dispensan sin receta médica.
Detrás de una melena rubia, uñas perfectas y una reconocida adicción al maquillaje se encuentra Bebi Fernández, criminóloga de profesión y diva por elección popular. Su cuenta crece por centenares diariamente. El público es atraído por un lenguaje directo que pone voz a todo librepensador. Grandes dosis de sarcasmo y un fuerte carácter, han hecho de Bebi Fernández una de las cuentas en redes sociales más conocidas, superando el medio millón de seguidores.
Rebeca Khamlichi no es una pintora. Es una forma de pintar. En su universo conviven a codazos el diseño gráfico y la iconografía religiosa del siglo XVII, los dibujos animados y Michael Haneke, el rosa chicle y las Pinturas Negras de Goya, el Super- flat y la copla. Pinta en Madrid en una terraza con vistas a los tejados del barrio de Lavapiés. Y lo hace, dice, porque, de momento, los acrílicos se dispensan sin receta médica.
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