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Olia a estiercol, la noche solo se iluminaba con velas, utilizaban cuchillos en lugar de tenedores... El fin del segundo milenio es un buen momento para mirar atras y conocer en que hemos cambiado y en que seguimos igual. Mil anos ha bastado para acabar con la pena de muerte, aunque entonces se mataba a quien robaba y a las mujeres adulteras se les cortaban la nariz y las orejas. Mas alla de semejante salvajismo, la organizacion social debe gran parte de sus instituciones a leyes medievales, como el jurado, que tiene su antecedente en una orden del rey ingles Etelred.Los hombres y mujeres de hace mil anos poseian la misma capacidad cerebral que nosotros, y sus preocupaciones y temores ante el cambio de milenio coinciden con los que hoy manifiestan algunos. La amenaza del fin del mundo, el anticristo y otros vaticinios apocalipticos se mantienen inalterados, asi como no pocas costumbres.El ano 1000 recupera la vida cotidiana de los ciudadanos mes a mes y dedica especial atencion a sus temores sobre el cambio de milenio. En Inglaterra el arzobispo Wulfstan de York no tenia reparos en invocar en sus sermones los temores milenarios, y afirmaba que quien enviaba a los vikingos era el anticristo. Por el contrario ni un solo testamento o documento anglosajon menciona un inminente Apocalipsis. Mientras, en Roma, el papa Silvestre II fue tomado por el anticristo.De una lectura atenta del Apocalipsis no se desprende que el mundo llegara a su fin cuando se complete un millar de anos, sino que el diablo sera liberado para que cometa sus fechorias. Entonces, como diez siglos despues, solo algunas minorias temian el fin de los tiempos. Aunque en el tenebroso mundo del ano 1000 el miedo tal vez fuesemayor que en la actualidad.
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