Product Overview
El libro reúne fotografías de varias de las manifestaciones y los reclamos públicos que se multiplicaron sobre el final de la dictadura y el comienzo de la democracia en Argentina, testimonios y reflexiones sobre la doble relevancia --estética y política-- de este trabajo. El Siluetazo -impulsado por los artistas plásticos Rodolfo Aguerreberry, Julio Flores y Guillermo Kexel- mostró la potencia que surge cuando estética y política se fusionan y actúan una transformación en lo real. El 21 de septiembre de 1983, por iniciativa de un grupo de artistas, grupos estudiantiles y agrupaciones juveniles, y con el apoyo de los organismos de Derechos Humanos, los manifestantes comenzaron a delinear sus siluetas en afiches, que luego instalaron en las inmediaciones de la plaza. Prestaron sus cuerpos para convocar a aquellos que el terror estatal había desaparecido: las siluetas buscaban representar la presencia de los desaparecidos y cuestionar a la dictadura militar desde el arte. Las figuras humanas, de tamaño natural, se extendieron de la Plaza de Mayo a toda la ciudad. Desde ese momento, se transformaron en uno de los emblemas del reclamo por la memoria, la verdad y la justicia, y constituyen parte del repertorio simbólico de distintas movilizaciones sociales y políticas.
Internacional