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Product Description Con más de treinta años de estudio del Corán y de práctica en la tradición islámica, Abdelmumin Aya realiza en este libro un ejercicio magistral de entendimiento entre culturas. El autor nos advierte de los riesgos de explicar el Islam según identificaciones fáciles con el Cristianismo, tal y como se ha venido haciendo desde hace siglos. Para dar al traste con estas proyecciones y estereotipos, Aya desmenuza con extraordinaria lucidez conceptos como los de religión, amor a Dios, alma, oración, ángeles, milagros, Satán, fe y hasta la mismísima palabra Dios, tal y como han sido concebidos por el Islam. En este apasionante recorrido, el autor nos muestra la asombrosa convergencia entre el Islam y el ateísmo, a la vez que nos abre a la profundidad, coherencia y luminosidad de la tradición islámica. About the Author Abdelmumin Aya es uno de los pensadores musulmanes más importantes de Europa. Es autor de muchos libros, entre los que destacan, El secreto de Muhammad: la experiencia chamánica del profeta del Islâm, El Islâm no es lo que crees y El arameo en sus labios. Excerpt. © Reprinted by permission. All rights reserved. PRÓLOGO La primera impresión que tiene un inmigrante que viene de un país de mayoría islámica al abrir su corazón a alguno de sus vecinos, amigos o compañeros de trabajo es siempre la misma: su interlocutor no solo no entiende nada de lo que le explica sobre el Islâm sino que cree estar escuchando cosas que fueron ya superadas hace siglos por el espíritu humano. Esto sucede por una simple razón: la mayor parte de nuestros conciudadanos, tras siglos de lucha, han conseguido desprenderse de los dogmas de un Cristianismo obsoleto, de sus fantasías y de sus chantajes. Cuando el musulmán inmigrante quiere traducir los términos árabes fundamentales se ve obligado a recurrir a las identificaciones forzadas que idearon para esos términos los que fabricaron los primeros diccionarios, a saber, los misioneros cristianos que se establecieron en los países islámicos. El resultado es que un musulmán que no se replantee la traducción de todas y cada una de las palabras árabes que vaya a emplear, y que quiera comunicar su experiencia espiritual, lo único que consigue es predicar un Cristianismo trasnochado que hace resucitar en el oyente todos los fantasmas de su tenebroso pasado con la Iglesia: el pecado, la culpabilidad, el infierno, la expiación etcétera. En el mejor de los casos lo compadecerán, como se hace con alguien culturalmente subdesarrollado, y lo tratarán como a un pobre hombre o una pobre mujer que necesita urgentemente de una Ilustración; y, en el peor, saldrán espantados y cortarán todo vínculo. Al Arabismo siempre le interesó que el Islâm fuera esa versión tonta del Cristianismo que lleva siglos difundiendo, porque tras el Arabismo se escondían los intereses de una Iglesia que trataba de evitar la comprensión del Islâm y la conversión a él. Pero la verdad, bien sabida por la Iglesia y también conocida por los musulmanes del mundo entero, es que el Islâm no es Cristianismo, ni es como el Cristianismo, ni es como todos los monoteísmos. Todas estas afirmaciones son vagas y están mal trazadas. En El Islam no es lo que crees (Kairós, 2010) presenté un buen número de aspectos en los que el Islâm no es parangonable con el Cristianismo. En este nuevo libro voy a exponer más razones por las que el Islâm debe ser tratado como un fenómeno aparte del Cristianismo, ya sea para bien o para mal. Y el caso es que todo ello puede resultar muy novedoso para ateos, materialistas, epicúreos, spinozianos, vitalistas, agnósticos, escépticos, ilustrados, humanistas, racionalistas, cínicos y otras gentes de buen vivir. A ellos dedicaré el resto de este prólogo. Lo primero que quisiera hacer es reconocer pública y expresamente que si no fuera por la lucha de ateos y materialistas contra la irracionalidad de la fe predicada por la Iglesia católica, ahora, tal vez muchos de l
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